Hospedadores
Recuerdo que cuando mis hijos eran pequeños, disfrutábamos hospedar gente en la casa. Dice la palabra que debemos ser hospedadores porque a veces hospedamos ángeles .Recuerdo haber teñido huéspedes que hoy en día son pastores y pastoras. También fuímos hospedados amablemente en otros hogares.
Dios es bueno. Recuerdo uno en partícular que el matrimonio no tenía hijos. Blanco se sintió endeudado y quiso hacer una oración por ellos para que Dios les diese hijos. Hacía diez años que se habían casado , así que Blanco oró por ellos y a los nueve meses, Dios les regaló su primer hijo, para la gloria de Dios. Dios prometió escucharnos y lo hizo en Eliud y Omayra.
Dice en Marcos 9-41 y cualquiera que dé un vaso de agua a estos pequeñitos no perderá su recompensa. La sunamita era una mujer importante, digna, respetable, íntegra. Cada vez que el profeta Eliseo pasaba por allí se hospedaba en su casa. Eliseo oró y la sunamita tuvo un hijo pero, un día murió. Ella fue donde su esposo y le dijo: Te ruego envíes uno de tus siervos conmigo. El esposo preguntó pero, ella sólo ella dijo: Paz.
¡Hombres confíen en sus esposas, no pregunten de más, a su tiempo sabrás. mujeres no cuenten todo, alguien te puede hacer perder la fe en el camino! Siguió su camino decidida. Cuando hay una situación difícil no es para sentir paz, pero si tenemos fe, Dios nos invade con su calma.
Yo anhelaba que llegaba un comprador para la casa. Estaba hacía 20 años alquilada. Ya las fuerzas no daban para darle el cuidado que necesitaba y yo no quería pasar por ahí y verla destruída. Un día Blanco había dicho que Dios le había mostrado el comprador , que lo conocía pero, no se acordaba del nombre. Al correr de los años llamó su hermano, el comprador. Wao!!Vamos al banco que yo tengo el dinero. A su tiempo y en su tiempo.
Cuando el llegó , la casa estaba alquilada, Yo orando al Señor para que tuviera calma y no se desesperara.Un tiempo difícil en que los inquilinos no encontraban casa y mi cuñado ¿Aida cuando se van? pronto, todo bien. Y Dios lo hizo, todo se llevó en paz, nueve meses después se completó la venta. Y ¿saben qué? dijo: quédate con la renta hasta que se vacíe.
Hay gente atrevida que pregunta de más. Dios lo hizo posible. Cuando tenemos una fe inquebrantable que hemos visto la mano de Dios obrar , contestamos con fuerza todo bien y todo estará bien.

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